Un caso de la Dra. Sikia Wong.
El recambio de catéter de nefrostomía es uno de los procedimientos más habituales en la consulta de radiología intervencionista, imprescindible para mantener un drenaje urinario percutáneo funcionante a largo plazo.
Aunque técnicamente sencillo, requiere una secuencia de pasos precisa para evitar complicaciones como la pérdida de acceso a la pelvis renal o el desplazamiento accidental de la guía durante la maniobra.
En SurgSchool repasamos paso a paso este procedimiento, explicado por la Dra. Sikia Wong mientras lo realiza en tiempo real. Como norma general, el recambio de la nefrostomía se realiza preferiblemente cada tres meses, con el objetivo de prevenir la degradación del material, la obstrucción por depósitos o el crecimiento bacteriano asociado al uso prolongado del catéter.
Técnica intervencionista
El procedimiento requiere un material sencillo y estandarizado: anestésico local para el trayecto cutáneo, una guía teflonada que aporte el soporte necesario para el recambio, un catéter de drenaje multipropósito del mismo diámetro que el previamente colocado, tubo conector, bolsa colectora de orina, sistema de fijación y medio de contraste para verificar la correcta posición final del catéter.
Antes de iniciar, se prepara el nuevo catéter colocando el hilo en íntimo contacto con él, sin llegar a configurar la característica cola de cerdo (pigtail).
El primer paso es instilar contraste a través del catéter existente para confirmar su posición dentro de la pelvis renal. A continuación, se introduce la guía teflonada a través del catéter, procurando desconfigurar la cola de cerdo para poder retirarlo con seguridad.
Cuando esta maniobra ofrece resistencia, se recurre a una guía hidrofílica, que navega con mayor facilidad por las curvas del catéter, aunque exige extremar la precaución: al resbalar fácilmente entre los dedos, existe riesgo de que se salga de la pelvis renal si no se maneja con firmeza, por lo que conviene pasarle una gasa húmeda para mejorar su manejo.
Una vez desconfigurada la cola de cerdo, se retira el catéter antiguo y se avanza el nuevo catéter sobre la guía hasta comprobar, con ayuda de escopia (bajando el flat panel), que su extremo se encuentra dentro de la luz de la pelvis renal.
En ese momento se retira la guía, dejando el catéter alojado en la posición correcta, y se confirma nuevamente con medio de contraste que la pelvis renal se opacifica de forma adecuada.
Completado el recambio, se conecta el catéter al tubo de drenaje, el tubo conector y la bolsa colectora, y se realiza una imagen final de control que documenta la posición definitiva y descarta complicaciones inmediatas.
La fijación cutánea es la última fase, no por ello menos importante. Tras limpiar la piel —eliminando primero los restos de solución jabonosa con suero salino y después secando con gasa— se coloca el catéter en el canal del sistema fijador, adaptado al calibre del catéter utilizado (en este caso, 8 French).
Es importante fijar primero el catéter y retirar después los seguros del fijador, evitando así ejercer presión innecesaria sobre el paciente durante la colocación. Por último, se orienta la fijación hacia la región anterior del paciente, buscando una posición cómoda que no moleste al tumbarse, sentarse o apoyar la espalda.
Ventajas
Realizar el recambio de nefrostomía siguiendo esta secuencia estructurada aporta ventajas claras:
- Seguridad del acceso renal: la verificación con contraste antes y después del recambio garantiza que el catéter permanece dentro de la pelvis renal en todo momento.
- Menor riesgo de pérdida de trayecto: el uso combinado de guía teflonada e hidrofílica facilita el recambio incluso cuando la cola de cerdo ofrece resistencia.
- Prevención de complicaciones a largo plazo: el recambio periódico cada tres meses reduce el riesgo de obstrucción, incrustación o colonización bacteriana del catéter.
- Confort del paciente: una fijación adecuada, orientada hacia la posición anterior, mejora la tolerancia del catéter en la vida diaria.
Criterios de selección
El recambio programado de nefrostomía está indicado en los siguientes contextos:
- Pacientes portadores de nefrostomía percutánea de larga duración, en los que se recomienda el recambio periódico, habitualmente cada tres meses.
- Sospecha de disfunción del catéter, ya sea por obstrucción, acodamiento o migración parcial de su extremo fuera de la pelvis renal.
- Cambios en las características de la orina drenada, como aumento de la hematuria o turbidez, que puedan sugerir un mal funcionamiento del dispositivo.
- Necesidad de sustituir el calibre del catéter en función de la evolución clínica del paciente.
Un recambio bien planificado, con verificación radiológica en cada paso, es la mejor garantía para mantener una derivación urinaria percutánea segura y duradera.
Aprende con SurgSchool
Este procedimiento de recambio de catéter de nefrostomía forma parte del contenido de radiología intervencionista disponible en SurgSchool. Si te interesan los procedimientos con catéteres percutáneos, te recomendamos revisar también nefrostomía percutánea ecoguiada y fluoroguiada paso a paso, que explica la colocación inicial de este mismo tipo de catéter, así como implantación de catéter tunelizado de hemodiálisis y retirada de reservorio con acceso yugular, otros procedimientos de acceso y manejo de catéteres percutáneos.
Para ver el procedimiento completo, con cada maniobra de recambio de guía y fijación explicada en tiempo real, descarga la app SurgSchool.

