Un caso de la Dra. Tonie Reincke.
En este caso de cirugía vascular mínimamente invasiva, la Dra. Tonie Reincke realiza una ablación por radiofrecuencia de la vena safena magna en un paciente con insuficiencia venosa de la extremidad inferior.
Todo el procedimiento se lleva a cabo con el paciente despierto, bajo anestesia local y tumescente y con guía ecográfica continua —sin incisiones, sin ligaduras y sin necesidad de quirófano convencional—.
El caso tiene un interés añadido: la anatomía de la safena obliga a un doble acceso venoso, una situación frecuente en la práctica real que conviene saber resolver. Puedes ver este y otros casos completos en SurgSchool.
Técnica intervencionista paso a paso
La Dra. Reincke combina punción ecoguiada, medición del segmento a tratar y ablación térmica segmentaria. Estos son los pasos principales:
- Preparación y punción: tras montar la mesa con los catéteres necesarios, se realiza la punción ecoguiada de la vena safena magna previa infiltración de anestésico local.
- Medición del catéter: se mide sobre la piel la longitud a tratar —desde la ingle hasta la rodilla— para planificar la posición de la punta y el número de ciclos.
- Introducción del catéter: se avanza el catéter de radiofrecuencia por el interior de la vena hasta la unión safenofemoral.
- Segundo acceso: como la safena se interrumpe y se reconstituye más abajo, se realiza una segunda punción y se confirma la posición con una segunda guía.
- Anestesia tumescente: se infiltra un gran volumen de solución anestésica alrededor de la vena, en el compartimento safeno —el “baño de agua” que se ve negro en la ecografía—.
- Ablación segmentaria: se activa el catéter, que calienta segmentos de 7 cm en ciclos de unos 20 segundos, retirándolo progresivamente hasta tratar todo el trayecto.
- Retirada y final: completado el último ciclo, se extrae el catéter y se da por terminado el procedimiento.
Claves de la ablación de safena con radiofrecuencia
Aunque es un procedimiento rutinario en las unidades de flebología, hay detalles que marcan la diferencia en seguridad y eficacia:
- La tumescencia es imprescindible. Cumple una triple función: anestesia, protección térmica de la piel y los tejidos perivenosos —incluidos los nervios safeno y sural— y compresión de la vena sobre el catéter para mejorar el contacto.
- Leer bien la ecografía. En el corte transversal, el catéter aparece como un punto hiperecogénico (blanco) rodeado por el halo anecoico (negro) de la tumescencia. Recordemos que lo que se ve en transversal es solo una sección: el elemento calefactor mide 7 cm y debe valorarse también en corte longitudinal.
- Anatomía segmentaria = doble acceso. Cuando la safena tiene un segmento hipoplásico o ausente, intentar navegar a ciegas suele fracasar. Un segundo acceso permite tratar ambos tramos con seguridad.
- Comunicación con el paciente. El paciente despierto es un monitor más: la Dra. Reincke le pide que avise ante cualquier sensación de calor o quemazón, signo de tumescencia insuficiente.
- Confirmar antes de disparar. Cada ciclo se inicia solo tras verificar ecográficamente la posición del catéter.
Este enfoque —ambulatorio, sin anestesia general y con reincorporación precoz— explica por qué la ablación térmica endovenosa ha desplazado a la safenectomía clásica como primera opción en la mayoría de las guías.
Frente a la cirugía abierta, las ventajas más relevantes son:
- Menor dolor postoperatorio y menos hematomas, al evitar el arrancamiento de la vena.
- Deambulación inmediata y vuelta a la actividad habitual en uno o dos días.
- Tasas de oclusión elevadas a medio y largo plazo, comparables o superiores a la safenectomía.
- Posibilidad de tratar anatomías complejas —como la de este caso— mediante accesos múltiples en el mismo acto.
Criterios de selección del paciente
La ablación por radiofrecuencia de la safena magna está indicada, de forma general, en pacientes con:
- Insuficiencia venosa crónica sintomática —dolor, pesadez, edema, calambres— con reflujo demostrado en la safena por eco-Doppler.
- Varices tronculares y estadios clínicos CEAP C2 a C6, incluidas úlceras venosas activas o cicatrizadas.
- Un diámetro y trayecto venoso adecuados para la navegación del catéter —relativamente rectilíneo y sin trombosis previa extensa—.
La cartografía venosa preoperatoria con eco-Doppler es el paso que más condiciona el resultado: permite identificar segmentos hipoplásicos, duplicaciones o venas accesorias y planificar de antemano los puntos de acceso.
Conviene valorar con cautela a pacientes con trombosis venosa profunda aguda, enfermedad arterial periférica grave, venas muy superficiales o muy tortuosas, o segmentos con trombosis previa. En estos casos, la escleroterapia con espuma o técnicas no térmicas pueden ser alternativas.
Si te interesan otros procedimientos endovasculares guiados por imagen, te recomendamos ver la implantación de catéter tunelizado de hemodiálisis, el stent recubierto en fístula de diálisis con estenosis del cayado cefálico o la retirada de filtro de vena cava inferior.
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